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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

El regalo

 



. – Ojos cansados, piel quemada por el sol, sudor en su rostro y preocupación en su mente, camina entre el mercado popular buscando las mejores ofertas, recordando con mucho apremio cuánto dinero es el que tiene disponible, está consciente que no debe excederse, para no descompletar el pago de los servicios básicos del hogar y el colegio de los niños.

. – Se detiene en un negocio, saca el papelito del bolso donde tiene anotada la pequeña lista, compra lo mínimo que le venden de los víveres más básicos, pudiendo asegurar un plato de comida caliente en la mesa para sus hijos, caminando hacia la salida del mercado, se detiene por unos instantes frente a una venta de zapatos femeninos, los vendedores le saltan encima tratando de venderle algo, ella solo agradece y sigue observando, su mente se dispara imaginando que puede comprar un par de ellos, tan solo un par, seria ese un gusto exótico que sabia que solo en sueños se podría dar.

. – Llega a casa, la recibe su hijo mayor de 12 años quien cuida a su hermanita de 7 mientras ella sale a comprar los víveres, caluroso mediodía de sábado, se pone a cocinar rápidamente porque ya era la hora del almuerzo… listo los llama a la mesa, comienzan a comer y a conversar, la niña habla a una velocidad estrepitosa y generalmente es sobre sus caricaturas favoritas, el hijo mayor y mamá se observan y sonríen, la siguen escuchando y es casi un monólogo en la mesa.

. – Hora de dormir, mamá acostó a los pequeños y se fue a la mesa de la sala, donde se sentaba a escribir con su lápiz y papel, escribía cuentos infantiles para leérselos a sus hijos, en ese momento se relajaba y se transportaba a otro mundo, vivía las emociones y aventuras de los personajes, esos cuentos les encantaban a sus hijos.

. – Se acercaba navidad y mamá comenzó a trabajar los sábados mediodía, ella era domestica de lunes a viernes en una casa de familia y el sábado comenzó a cuidar a un anciano, con la esperanza de tener dinero suficiente para poder comprar algún detalle para sus hijos, ya que sabía que no podría darles exactamente los regalos que ellos querían, trabajaba incansablemente prácticamente toda la semana.

. – Un sábado, el niño vio en el noticiero como hablaban de una afamada escritora, la misma era ganadora de premios nacionales e internacionales, adinerada y cotizada, su especialidad temas infantiles, luego se desbordada la programación con comerciales de juguetes y los niños se quedaban prendados viéndolos. El pequeño Tomo uno de los cuentos que mamá había escrito, junto las páginas con cinta adhesiva en el orden que corresponde, la portada la dibujo y la coloreo el mismo, luego de terminar de preparar el libro lo escondió en su habitación.

. – Llego el día lunes y el pequeño se llevo el cuento de mamá a la escuela, intento venderlo, pero no tuvo éxito, tal vez porque sus compañeros no tenían dinero, tal vez los maestros no estaban interesados en cuentos infantiles o tal vez el precio. Como el sábado anterior mamá no pudo ir al mercado, les pidió permiso a sus patrones para tomarse la tarde del lunes y poder ir, se lo dieron, fue a buscar a los niños a la salida del colegio y fueron a comprar los víveres básicos para la comida.

. – Mismo negocio para comprar la comida, los niños quieren llegar a casa, están cansado y tienen hambre, no lo manifiestan porque entienden que deben apoyar a mamá, mamá pasa frente a la venta de zapatos y solo observa por un segundo, sabe que hoy no es el día para la fantasía y continua a casa.

. – Los días transcurrían, todos los niños en la escuela solo hablaban de la nueva figura de acción para jugar, esa que tiene un montón de comerciales, y todos estaban convencidos que sus padres se los regalarían para navidad, bueno casi todos, el pequeño muy en el fondo sabia que mamá no podría comprárselo, pero el estaba determinado a tener uno.

. – Faltaba una semana para navidad, ya los niños estaban de vacaciones escolares, mamá seguía trabajando y el niño estaba preocupado porque nadie le compraba el cuento, sabia que al regresar a clases todos llevarían sus figuras de acción, menos él.

. – Mamá sirvió la mesa, era hora de comer, pero al comenzar escuchan unas campanillas abajo en la calle, el niño pide permiso para levantarse y asomarse por la ventana, asombrado observa una carreta con su caballo y un hombre anunciando la biblioteca móvil, inmediatamente pensó en bajar con el cuento a ver si tenía suerte, pero había un obstáculo, mamá no lo dejaría bajar solo.

. – Suena el teléfono, es una hermana de mamá que está en otro país, mejor imposible, es el momento perfecto, ya con mamá distraída al teléfono, el niño podía bajar rápidamente pero antes sentó a su hermanita frente a la tv a ver sus caricaturas. En la carreta estaba un señor entrado en años de pelo y barba blanca, con un estomago un poco voluminoso, no había nadie haciendo fila o esperando ser atendido, el niño con emoción pero nervioso le mostro el cuento que había escrito mamá, le ofreció vendérselo, aquel hombre lo tomo, lo abrió, reviso algunas de las pocas paginas que poseía, se le quedo viendo al niño, luego le sonrió y le pago un poco mas de lo que había pedido, le comento que era justo el tipo de cuento que estaba buscando, el rostro de felicidad del niño era indescriptible, se despidió y subió corriendo antes que mamá se diera cuenta, al llegar se asomó por la ventana y la carreta ya no estaba allí.

. - ¡Por fin! llego noche buena, la mesa preparada estaba, producto del arduo trabajo de mamá, cena sin lujos, pero con mucha creatividad aquella mesa brillaba, debajo del árbol, un hermoso árbol hecho con cuerdas y luces, estaban dos cajas pequeñas envueltas en regalo, una para la niña y otra para el niño. Después de degustar esa exquisita cena, se sentaron bajo el árbol para abrir los regalos, la niña abrió y había una pequeña muñeca plástica, abrazo a mamá con un amor y un agradecimiento enorme, las sonrisas bajo ese humilde árbol eran resplandecientes, le tocó el turno al niño, abrió su caja y había un pequeño carrito de plástico, con una enorme sonrisa beso y abrazo a mamá.

. – De pronto el niño anuncia que va al baño, mamá y la niña quedan bajo el árbol jugando con la muñeca, en unos pocos instantes regresa el pequeño con una caja envuelta en regalo y se la da a mamá, ella muy sorprendida la toma y comienza abrirla, a punto de llorar pero preocupada a la vez, quiere saber de donde obtuvo el dinero para comprarle ese regalo, el pequeño le explico que de ella misma, porque uno de los hermosos cuentos que escribió logro venderlo, con más intensidad surgió en ella el indagar quien lo había comprado, también quería saber como supo que ella soñaba con esos zapatos, él le explico que en la biblioteca móvil de las campanas que llego la otra vez lo vendió y supo de los zapatos la vez que fueron al mercado, se dio cuenta de su mirada en el segundo que se detuvo frente a la tienda, mamá sumergida en lagrimas de orgullo y sentimientos hermosos, le comento que aquellas campanas de la otra noche eran de una carreta que pasea turistas y que jamás había visto una biblioteca móvil en el vecindario.

. – Llego el momento de iniciar clases, el primer día la mayoría llego con su figura de acción, el dinero que el pequeño obtuvo alcanzaba para comprar ese juguete que tanto quería, pero decidió por la alegría y la sonrisa de mamá.

. – Mamá, solo se detuvo una vez más frente a la venta de zapatos para sonreír.

 

FIN

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