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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

24 meses

 



. – Conduzco a mil kilómetros por hora, tal vez sea un millón de kilómetros, no lo sé, veo de frente el camino, bueno… la verdad no lo estoy viendo, solo estoy sumergido en mi mente, ¡puertas!, ¡un montón de puertas!, largos pasillos que conducen a cada una de ellas, mi mente llena de puertas, no quiero abrir ninguna.

. – Sentado estuve en esa silla fría, paredes blancas, olores a preocupación, mirándolo directo a los ojos, mis manos sudaban, mi rostro inerte, yo no hablaba, solo esperaba, no me movía, solo esperaba, solo esperaba.

. – No quería abrir ninguna de esas puertas, en el fondo sabía que detrás de cada una de ellas, el mismo destino hallaría, buscaba alrededor alguna ventana, un hoyo, una grieta, un tal vez.

. – Él sostenía unos papeles, los veía, me veía, se retrasaba, no quería decirlo, yo tampoco quería escucharlo, eran segundos los que transcurrían, pero para mí, eran horas, horas pesadas, horas eternas, Cronos el Dios del tiempo se burlaba de mí, estoy seguro.

. – ¡Me atreví! Abrí una de las puertas, allí estaba un enorme reloj de arena, corría de abajo hacia arriba, escenas de mi pasado, transcurrían lentamente tras aquel reloj, sonrisas, lagrimas, alegrías y tristezas, ¡no puedo! La cerré.

. – No podía apartar la vista de él, todo era lento, oh tal vez quería retrasarlo lo mas que pudiera, pero al final ¿para qué? aunque mi rostro no podía expresarlo, reía como un demente, quería convencerme que pronto despertaría para ir al baño, quería convencerme que esto no era más que una aterradora pesadilla.

. – A veces bajaba la velocidad, pero por instinto, no porque supiera por donde iba, abrí otra puerta, lo vi, se estaba graduando de la universidad, lo vi, estaba comenzando a trabajar, lo vi, se estaba casando con una hermosa mujer, lo vi, tomando una foto mía, la abrazo.

. – Aquel hombre de bata blanca por fin abrió la boca, pronunciando así, las palabras que le pondrían freno a mi mañana, palabras que sepultarían las horas siguientes de mi reloj, dictamino el final de mi camino, solo 24 meses, no más.

. – Esa ultima puerta, en ella vi a un hombre que hoy es un niño mi hijo, un niño que deberá transitar su camino acompañado solo de mi fotografía.

 

FIN


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