Destacado
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
El hombre que lo tenía todo
. – Camina por sus calles, así les llama él “sus calles”, las
personas se apartan para no entorpecer su caminar, bajan la mirada para no
cruzarse con la suya, no son dignos.
. – Tocan a su puerta, un par de tipos grandes los recibe,
con las manos sudorosas y muy nerviosos, ruegan por favor les permitan verlo,
los observan de arriba abajo, cruzan miradas entre ellos y después de unos
instantes, los grandes tipos los dejan pasar.
. – Caminan hacia la habitación donde él se encuentra, antes
de entrar otro tipo los revisa por seguridad, los deja pasar, entran y caminan
lentamente hacia donde está sentado.
. – Les pide que tomen asiento, les pregunta ¿Qué los había
traído ante su presencia?, ella llorando le suplica que intervenga para ayudar
a su hija, el hombre no lloraba, pero su lenguaje corporal daba mucha lastima y
sus ojos proyectaban dolor.
. – Curioso, él les pregunta ¿intervenir? ¿Cómo?, ella con la
voz temblorosa le explica que su hija esta sumergida en las drogas, el hombre
sostenía el brazo de ella, tratando de darle apoyo, con mucha seguridad les
dijo que no se preocuparan, que él le devolvería a su hija, ellos se marcharon
esperanzados y agradecidos, afianzaron su lealtad hacia él.
. – El mercado de drogas y armas en esas calles, eran sus
dominios, los dueños de los establecimientos se sentían tranquilos, le pagaban un
porcentaje de sus ganancias, en cambio les brindaba protección y libertad de
comercio en “sus calles”.
. – El más grande benefactor del centro médico de
rehabilitación, todos los años se ocupaba económicamente de la infraestructura
de los colegios, trabaja en conjunto con el alcalde en varios proyectos que
beneficiarían “sus calles”, gran devoto se dirigía a misa cada domingo y donaba
un gran diezmo.
. – Adolescentes y adultos, principales consumidores y micro
traficantes del producto que él ponía en “sus calles”, utilizaba, bajo
extorsión o simplemente comprándolos, a jóvenes estudiantes que se graduaban, jóvenes
con talento en las matemáticas o en la ciencia, ambas carreras perfectamente
útiles en sus “negocios”, el alcalde y los policías, todos eran parte de su nómina,
sacerdotes absolviéndolo de todos sus pecados, claro no tenían más opción.
. – Cubría las necesidades de “su gente”, necesidades que él
mismo creaba, era como partirle las piernas a un hombre y luego venderle las
muletas, no confiaba en nadie, no podía hacerlo, lo mas cercano que tenia a un
amigo era un perro, sin embargo, sabía que tarde o temprano lo mordería, dormía
muy poco, sosteniendo un arma bajo la almohada.
. – Se le había olvidado lo que se sentía comer tranquilo, su
entendimiento se perdió en la diferencia entre lo que es el temor y el respeto,
desde hace mucho no se podía sostener la mirada en el espejo.
. – Poder, dinero y un sequito de “leales” adeptos a sus
ordenes, que más se puede pedir, aunque no recuerda tampoco, cuando fue la
ultima vez que su rostro proyecto una honesta sonrisa, bueno eso ultimo también
lo perdió en el camino.
. - Este hombre lo tenía “todo”.
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Entradas populares
El crucero
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Comentarios
Publicar un comentario