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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

La Ultima Gran Aventura


 Año 3.200, galaxia desconocida, sin rumbo se encontraba la nave de estos expedicionarios luego de que un enorme meteorito chocara contra su nave. – T: Luis trata de ajustar los controles de navegación. – L: Eso estoy intentado, no estoy jugando aquí Tobías; Luis mayor en edad que Tobías pero del mismo rango, nerviosos ya no sabían que mas hacer para estabilizar la nave. – L: Esto no va aguantar mas Tobías, estamos cerca de un planeta intentare aterrizar allí, sin morir en el intento. – T: Ok, no tenemos otra opción hagámoslo; entre una atmosfera hostil, unos controles que apenas podían responder para poder aterrizar, los nervios que los dos tenían pensando en lo peor y una nave que pareciera que se iba a desarmar en algún momento, lograron aterrizar golpeando todo lo que se le atravesaba. – L: Tobías ¿estas bien? . – T: Bueno si, creo ¿y tu? . – L: Estoy respirando que es bastante, tratemos de salir de la nave; así salieron y observaron atónitos el paisaje que los rodeaba, algo que jamás habían visto anteriormente. – T: Wow, Luis ¿en donde estamos? . – L: ¿Se te olvida que vengo en la misma nave perdida que tu? . – T: Ja, ja, ja si verdad. – L: Esto es espectacular, la forma de las montañas, de los arboles. – T: Si, el color del cielo, del agua, todo es tan distinto de donde venimos. – L: Cierto Tobías, pero estemos alerta, recuerda que no sabemos dónde estamos ni que criaturas habitan estas tierras. – T: Bueno, seguro hay perros, siempre hay perros en cualquier sitio, en cualquier época. – L: Tu no pierdes el sentido del humor Tobías, ni cuando estamos en momentos difíciles; los dos se vieron, se sonrieron y comenzaron a caminar


. – E: Me parece perfectos jóvenes, continúen así siempre unidos y alcanzaran el éxito, en esta y en cualquier otra misión, salgamos de la nave un momento; salieron los tres y observaron la nave, Tobías le tomo la mano a Elaine y ella se volteo lo abrazo, estiro su brazo y trajo también a Luis. – E: Su nave esta lista, pueden volver sanos y salvos; ellos la apretaron más fuerte, le agradecieron asentando con sus cabezas y subieron a la nave, Luis entro, en la puerta quedo Tobías despidiendo con su mano a Elaine, la puerta comenzó a cerrar. – T: Buenas noches mamá; la puerta cerro. Tobías era un niño que tenía cáncer y ese día que terminaba, era el día que luego de radioterapias, tratamientos, sufrimientos y angustias, los médicos lo declararon libre de esa terrible enfermedad; Luis estaba en la otra cama él era su hermano mayor quien lo apoyo y lo protegió siempre, la forma en que un pequeño de 10 años encontró para lidiar con esa terrible experiencia fue la imaginación, Elaine era esa hermosa y heroica astronauta que él sintió que le salvo la vida de ese horrible monstruo en la cueva que no era más que el cáncer, fue la mujer que a pesar de las adversidades económicas volvía a casa siempre con alimento para sus hijos, así como lo hizo esa noche de tormenta en su imaginación, el capitán era su papá el cual murió por un accidente automovilístico 3 años antes, ese día fue la Ultima Gran Aventura para Tobías, ese día ese monstruo horrible de la cueva se había ido para siempre.

. – L: Mira una cueva, vamos a instalarte allí, para yo salir a buscar algo de comida. – T: No Luis, no te voy a dejar ir solo. – L: No tengo intenciones de discutir contigo lo mismo de siempre, no permitiré que algo malo te pase, así que me vas a esperar allí en esa cueva resguardado hasta que yo llegue con comida. – T: Bueno, está bien; entonces Tobías se quedó dentro de la cueva, mientras tanto Luis comenzó adentrarse en la densidad de lo que parecían grandes árboles, con la esperanza de hallar algo comestible. Tobías caminaba de un lado a otro en la cueva ansioso que Luis llegara pronto, cuando de repente escucha un rugido que provenía de afuera. – T: ¿Quién anda allí? ¿Luis eres tú? Bueno no, su voz no es muy bonita pero no es tan fea; Tobías saco valor y se acercó a la entrada, cuando sus ojos no podían creer lo que veía era un monstruo muy grande y fuerte de color verde, cuatro brazos, dos piernas, una enorme cola y ojos saltones, retrocedió atemorizado y tropezó cayendo y quedando vulnerable ante esa horrible criatura. -T:  ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Auxilio!; la criatura se abalanzo hacia a él, entonces como si fuera un escudo humano apareció una mujer de espaldas a Tobías, pero de frente a la criatura, con las dos manos en la cintura, un cabello largo que ondulaba con el viento, traía también un traje espacial, esta mujer ahuyento a la criatura solo con su presencia, todo esto lo observo Tobías como si fuera en cámara lenta desde el suelo, ella se volteo, se agacho y lo ayudo a levantar, Tobías la miraba como si fuera un ángel. – E: ¿Estas bien? – T: Si, gracias; Tobías la abrazo fuertemente

. – L: ¿Tobías que sucede, quien es esta mujer? Vine corriendo cuando escuché a lo lejos tus gritos. – T: Esta bien Luis, gracias a ella no me mato o me comió un horrible monstruo. – E: Hola, soy Elaine miembro de la tripulación Cóndor 16 y ¿ustedes de donde provienen? – L: Somos miembros de la misión Nido 1, yo soy Luis y él es Tobías. - E: ¿Pero cómo vinieron a dar acá?; Luis le conto la historia, así de como perdieron a su capitán lamentablemente en el accidente, salió de la nave a tratar de reparar lo que pudiera y otro fragmento de meteorito lo impacto y lo perdieron. – L: Ya sabes de nosotros ¿ahora tu? – E: Bueno yo estoy aquí en una misión por 4 semanas o el tiempo que sea necesario, debo preservar lo que a mi juicio sea lo más importante para el mundo y luego enviarlo a la tierra con vida. – T: No entiendo. – E: Ja, ja, ja tranquilo Tobías luego entenderás y algún día, así como yo, tendrás tu propia misión de preservación, cuéntenme ¿Qué le sucedió a su nave? – L: Bueno, le paso de todo, pero para poder arrancar en mínimas condiciones necesito una pieza en particular. – E: ¿Y cuál será esa Luis? – L: Una bomba de combustible. – E: Mmm… bueno creo que podemos construir una, pero antes volvamos a su nave para que me esperan allí resguardados; Tobías observaba en silencio como aquella mujer lo hacía sentir protegido, luego de caminar unos pocos kilómetros llegaron a la nave y Elaine los dejo allí para partir a buscar los materiales y construir la bomba

. – T: Oye Luis, ¿Qué te parece la Señora Elaine? – L: La verdad me siento seguro con ella, esperemos que se le atreviese en el camino algo de comida; así transcurrían las horas y se acercaba la noche, Tobías y Luis nerviosos pensando lo peor, cuando de repente comenzó una tormenta muy fuerte Tobías, aunque nervioso no perdía la fe en que Elaine llegaría, sentía que no le fallaría. – T: Luis, ¿Qué es eso que se acerca rápido entre los árboles? – L: La verdad no sé, todo está muy oscuro y la lluvia lo dificulta todo, pero mejor escondámonos, no sabemos si puede ser una criatura, es más toma este tubo de acero, yo tomare este martillo, ponte detrás de mí; la silueta se acercaba rápidamente a la nave, golpeando abruptamente su puerta, los jóvenes aterrorizados se echaban hacia atrás, en posición defensiva. – E: Abran soy Elaine; ambos respiraron de nuevo, sus corazones desaceleraron y sonrieron. – L: ¡Enseguida le abrimos! – T: Sra. Elaine, esta toda mojada siéntese. – E: Gracias Tobías, supongo tienen hambre, aquí les traigo algunas cosas para comer, son frutas de la zona, pueden comer con seguridad; Tobías la miro, sonrió y comenzó a comer junto a Luis. – E: Coman, mientras tanto voy a reparar su nave; Elaine los dejo comiendo y se fue a la parte posterior de la nave y desde adentro comenzó a reparar. - T: Te lo dije Luis, sabría que vendría. – L: Si, y volvió también con comida, ha sido como nuestro ángel salvador; Elaine al transcurrir unas horas termino de rapar la nave, pero antes de darle la buena nueva a los jóvenes, tenía que limpiar sus heridas, heridas que obtuvo al luchar con algunas bestias y escalar montañas para obtener no solo las piezas, sino también el alimento para Luis y Tobías. Estaba amaneciendo ya Elaine con la nave lista y sus heridas atendidas fue a donde los jóvenes. – E: Espero hayan dormido bien. – T: Si, claro con usted aquí dormí con los dos ojos cerrados. – E: Ja, ja, ja Tobías eres un encanto. – L: Si, él consigue la manera de estar positivo a pesar de las situaciones difíciles que hemos presentado en nuestra misión. – E: Y tu Luis, puedo observar y sentir que eres una gran compañero, protector y líder por naturaleza, que jamás permitirías que algo le hiciera daño a tu compañero y estropeara la misión. – L: Gracias Sra. Elaine por sus palabras, trato de dar lo mejor de mí y jamás permitiría que a mi compañero le pasara nada. – T: Es verdad, Luis siempre está atento y dispuesto y es un gran protector.

 

 

FIN

 


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