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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

Aquel banco


. – Se levanto el Sr. Alberto, sacando del closet su mejor traje, aquel que no se ponía desde hace mucho, tanto que solo el olvido lo recordaba, lo estiro en la cama, saco también la mesa de planchar, sobre ella puso la camisa y con mucho cuidado la planchaba.
 

. – Se vestía con mucho atino, atento al mínimo detalle, las únicas arrugas que permitía eran las de su rostro y sus manos, arrugas que le recordaban, le recordaban la vida, las sonrisas, las lágrimas, los bailes y los aromas.

. – Listo, cerro la cortina de su habitación y su cama quedo impecablemente tendida, antes de salir se ajustó su corbatín y se colocó su respectiva colonia, comenzó a caminar rumbo a la playa, no le tomaría mas de 10 minutos llegar, ya que el Sr. Alberto vive en el litoral.

. – Al llegar se sentó en su banco favorito, ese banco contenía muchas historias de un montón de personas, que a lo largo de los años se sentaban en el y lloraron, rieron, discutieron, se dijeron adiós para siempre y se dieron primeros besos, el Sr. Alberto formaba parte de ese gran elenco de distintas obras que se presentaban en aquel banco.

. – Hoy el Sr. Alberto sabía que no sería un día normal, su mirada contemplaba el mar y el brillo del sol arropándolo, comenzó a recordar el día cuando conoció a su amada esposa en ese mismo banco hace 60 años, sentados allí le pidió matrimonio un atardecer, sentados en aquel banco ella le dio la noticia que serían padres, a medidas que el Sr. Alberto pasaba toda la película de su vida por su mente, sus manos temblaban cada vez más rápido.

. – Sobre ese banco se sentaba con su pequeño hijo en las piernas a comer helado, en ese banco se sentaba junto a su hijo a darle consejos sobre la vida, en ese banco ya casi no cabían, se sentaban el Sr. Alberto, su esposa, su hijo, su nuera y su nieto a comer helados dos sábados al mes. Pero todo comenzó a cambiar y ya con el Sr. Alberto no se sentaban todos los que antes lo hacían.

. – La esposa del Sr. Alberto había fallecido, él seguía asistiendo al banco de la playa, los dos sábados al mes, tal vez con la esperanza de que ella llegara, su hijo lo acompañaba cada cuanto podía, pero su trabajo le demandaba mas tiempo, su nieto ya estaba creciendo y tenia otros intereses, su nuera debía cuidar de su hijo y trabajar.

. – Hoy el Sr. Alberto se puso su mejor traje, como cuando asistió a la primera cita con su amada, hoy algo dentro de si le decía que se perfumara y se pusiera correctamente el corbatín, así como cuando su esposa estaba pendiente que él saliera a la calle con impecable presencia, al Sr. Alberto le dejaron de temblar las manos.

. – Estaba oscureciendo, su hijo llego a casa tarde del trabajo, su nuera y su nieto estaban en casa de unos amigos, no había nadie, pero su hijo al llegar se preocupó viendo que su padre no estaba, angustiado, hizo llamadas, fue donde los vecinos, hasta que se le ocurrió en ir a la playa, al llegar corriendo lo vio sentado, el Sr. Alberto estaba con sus ojos cerrados, la cabeza inclinada y sus manos abiertas sobre sus piernas.

. – Su hijo, se sentó a su lado y lo abrazo, el Sr. Alberto se había marchado solo su cuerpo quedaba en aquel banco, lo habían diagnosticado con una enfermedad terminal, la cual se acelero debido a su avanzada edad, el Sr. Alberto sabia que el día de hoy tenia algo de especial, aquel banco fue testigo del ¡hola! Y el ¡adiós! Del Sr. Alberto.

 

 

FIN

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