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La chimenea de los Winter
. – Era el día de noche buena, todos corrían al unísono,
corrían, corrían, corrían, debían con precisión sus chimeneas cerrar, ¡sí!
Pronto, pronto, el reloj sigue su curso, trayendo consigo una terrible
oscuridad.
. – Materiales, múltiples materiales, madera, clavos,
martillos y taladros, todos se agotaban rápidamente, los aldeanos sus almas y
cuerpos debían salvar, ¡horror! Se cierne sobre la aldea, todos observan sus
relojes, martillan más rápido, se pisan los dedos, eso no importa, continúan
haciéndolo a pesar del dolor y la sangre en sus manos, saben que, si no le
ganan al reloj, vivirán en carne propia sus más espantosas pesadillas.
. – ¡Cierren las ventas! Ellos saben que bloquear la chimenea
no basta, la familia Winter lo sabe por experiencia propia, la familia Winter
fue el ejemplo mas grotesco, de haber descuidado su seguridad, se burlaban de
aquellos que martillaban y taladraban, de aquellos que iban al almacén a
comprar materiales para proteger sus casas, sobre todo la chimenea. Hace 5 años
en la noche de navidad, la aldea viviría el episodio mas perturbadoramente
oscuro de su historia.
. – Un hombre gordo, con traje negro, gran cinturón gris, una
barba amarillenta y un diabólico ¡ja, ja, ja! Entro por la chimenea de los
Winter, subió de puntillas por la escalera y con una vomitiva sonrisa, abrió la
puerta del dormitorio de los padres, los cuales dormían placida y
profundamente, con mucho cuidado, sin hacer ruido alguno, con cloroformo durmió
a la mujer, al hombre mientras, lo agarro de los cabellos mientras lo esposaba
a la cama.
. – El hombre del traje negro, ato en una silla a la mujer,
quedando frente a su marido, él con una mordaza, solo podía ver, estaba
inmovilizado, ella comenzó a despertar, entonces el hombre del traje negro,
comenzó a bailar por la habitación y sonreía, ¡ja, ja, ja! Cuando la mujer
grito, el hombre del traje negro le golpeo tan fuerte que la desmayo y le
amarro también una mordaza.
. – El hombre sudaba y trataba de gritar, entonces, ese, el
del traje negro, sacaba de su gran bolsa una vieja sierra, oxidada y casi sin
filo, mientras reía ¡ja, ja, ja! Comenzó a cercenar una de las piernas de la
mujer, la sangre corría por litros bañando las sábanas, las paredes y el rostro
de su marido, ¡ja, ja, ja! Y así continuo con el resto de sus extremidades.
. - ¡Ja, ja, ja! Riendo, reía, disfrutando aquella escena,
abrió su bolsa y metía los pedazos de lo que había sido una mujer unos
instantes atrás, aquel hombre del traje negro, tomo el torso de ella y lo puso
al lado de su marido, el hombre llorando hasta mas no poder, sin poder gritar y
mucho menos hacer algo, aquel hombre de traje negro se paro frente a la cama,
los veía, extasiado estaba como si observara una obra de arte, bailando se
acero al hombre, directo a los ojos lo observo, dispuso de su bolsa un martillo
y comenzó a golpearlo en el cráneo.
. – El hombre del traje negro, metió en su bolsa la cabeza
del hombre, o lo que quedaba de ella, dejando en la cama el torso y la cabeza de
la mujer y de él un cuerpo sin cabeza, salió de la habitación, una habitación
que había quedado mas roja que el infierno por tanta sangre, caminaba por el
pasillo de la casa sonriendo y silbando, se detuvo de forma abrupta frente a la
puerta de la habitación de los niños, la abrió cargando con su bolsa la cual
chorreaba sangre, sonrió observando a los niños dormir.
. – Jamás se supo del paradero de los dos niños Winter, de
ellos no había cadáveres y tampoco rastros de violencia en su habitación, los
pequeños de la aldea no le escriben cartas pidiendo regalos, le escriben cartas
pidiendo, rogando que no entre a sus casas, los Winter eran nuevos en la aldea
en ese entonces, pero decidieron no creer en las costumbres de la nueva tierra
a donde habían llegado.
. - Feliz Navidad.
FIN
. – Era el día de noche buena, todos corrían al unísono,
corrían, corrían, corrían, debían con precisión sus chimeneas cerrar, ¡sí!
Pronto, pronto, el reloj sigue su curso, trayendo consigo una terrible
oscuridad.
. – Materiales, múltiples materiales, madera, clavos,
martillos y taladros, todos se agotaban rápidamente, los aldeanos sus almas y
cuerpos debían salvar, ¡horror! Se cierne sobre la aldea, todos observan sus
relojes, martillan más rápido, se pisan los dedos, eso no importa, continúan
haciéndolo a pesar del dolor y la sangre en sus manos, saben que, si no le
ganan al reloj, vivirán en carne propia sus más espantosas pesadillas.
. – ¡Cierren las ventas! Ellos saben que bloquear la chimenea
no basta, la familia Winter lo sabe por experiencia propia, la familia Winter
fue el ejemplo mas grotesco, de haber descuidado su seguridad, se burlaban de
aquellos que martillaban y taladraban, de aquellos que iban al almacén a
comprar materiales para proteger sus casas, sobre todo la chimenea. Hace 5 años
en la noche de navidad, la aldea viviría el episodio mas perturbadoramente
oscuro de su historia.
. – Un hombre gordo, con traje negro, gran cinturón gris, una
barba amarillenta y un diabólico ¡ja, ja, ja! Entro por la chimenea de los
Winter, subió de puntillas por la escalera y con una vomitiva sonrisa, abrió la
puerta del dormitorio de los padres, los cuales dormían placida y
profundamente, con mucho cuidado, sin hacer ruido alguno, con cloroformo durmió
a la mujer, al hombre mientras, lo agarro de los cabellos mientras lo esposaba
a la cama.
. – El hombre del traje negro, ato en una silla a la mujer,
quedando frente a su marido, él con una mordaza, solo podía ver, estaba
inmovilizado, ella comenzó a despertar, entonces el hombre del traje negro,
comenzó a bailar por la habitación y sonreía, ¡ja, ja, ja! Cuando la mujer
grito, el hombre del traje negro le golpeo tan fuerte que la desmayo y le
amarro también una mordaza.
. – El hombre sudaba y trataba de gritar, entonces, ese, el
del traje negro, sacaba de su gran bolsa una vieja sierra, oxidada y casi sin
filo, mientras reía ¡ja, ja, ja! Comenzó a cercenar una de las piernas de la
mujer, la sangre corría por litros bañando las sábanas, las paredes y el rostro
de su marido, ¡ja, ja, ja! Y así continuo con el resto de sus extremidades.
. - ¡Ja, ja, ja! Riendo, reía, disfrutando aquella escena,
abrió su bolsa y metía los pedazos de lo que había sido una mujer unos
instantes atrás, aquel hombre del traje negro, tomo el torso de ella y lo puso
al lado de su marido, el hombre llorando hasta mas no poder, sin poder gritar y
mucho menos hacer algo, aquel hombre de traje negro se paro frente a la cama,
los veía, extasiado estaba como si observara una obra de arte, bailando se
acero al hombre, directo a los ojos lo observo, dispuso de su bolsa un martillo
y comenzó a golpearlo en el cráneo.
. – El hombre del traje negro, metió en su bolsa la cabeza
del hombre, o lo que quedaba de ella, dejando en la cama el torso y la cabeza de
la mujer y de él un cuerpo sin cabeza, salió de la habitación, una habitación
que había quedado mas roja que el infierno por tanta sangre, caminaba por el
pasillo de la casa sonriendo y silbando, se detuvo de forma abrupta frente a la
puerta de la habitación de los niños, la abrió cargando con su bolsa la cual
chorreaba sangre, sonrió observando a los niños dormir.
. – Jamás se supo del paradero de los dos niños Winter, de
ellos no había cadáveres y tampoco rastros de violencia en su habitación, los
pequeños de la aldea no le escriben cartas pidiendo regalos, le escriben cartas
pidiendo, rogando que no entre a sus casas, los Winter eran nuevos en la aldea
en ese entonces, pero decidieron no creer en las costumbres de la nueva tierra
a donde habían llegado.
. - Feliz Navidad.
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