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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

Indeseada compañía



. – ¡Hay alguien aquí! ¿Qué demonios sucede en este pueblo? ¿Será que todos se mudaron?, se pusieron de acuerdo, dejándome solo en esta mugrosa pocilga, la calles amanecieron vacías, no hay ninguna tienda abierta.

. – Manuel, hombre de mediana edad, antisocial por naturaleza, cruzaba de calle solo para no tener que dar los buenos días a otras personas, evitaba cualquier tipo de conversación, solo cuando era estrictamente necesario socializaba, el día de ayer cumplió años y lo celebro solo en su departamento, allí al soplar la vela deseo desde lo mas profundo de su corazón algo, un algo que el universo lo escucho y se lo regalo.

. - ¡Es que ni los insoportables perros están molestando! Bueno a lo mejor están todos en las tabernas, seguro hay juego de futbol, iré por una cerveza… pero… ¿pero que rayos? Tampoco hay nadie, Mmm… no creo, es decir, el deseo que pedí anoche, pero que se cumpliera, no puedo creerlo.

. – Bueno, si fue así, ¡gracias universo! A disfrutarlo, nada de molestas personas, nada de mascotas insoportables, solo yo, iré a comer algo al restaurante de Mario, sin Mario ja, ja, ja, no lo aguantaba… bueno ya aquí me toca cocinar, pero no me importa pagar ese precio con tal de estar en paz… delicioso, listo, dejare el dinero en la caja registradora para cuando regrese.

. – Así pasaban los días, Manuel hacia lo que quería, sin el molesto bullicio de las personas, eso sí, dejaba siempre el pago de lo que tomaba ya que no era ningún ladrón, transcurrieron los meses, Manuel era feliz… bueno, eso pensaba él.

. – Otro día mas y las personas no regresan, que importa, mejor aún, esta noche me sentare el Bar de Antonio, ese al que siempre quise entrar, pero todas las noches tenía un montón de clientes, muchas personas a mi alrededor, teniendo que escuchar sus penas y glorias, así no estuvieran hablando conmigo, que pesadez, como si me importara.

. – Excelente ambiente, amplio y bien iluminado, me quedare en la barra ya que yo mismo debo servirme… listo, bueno ¡salud! - ¡Salud! - ¡Tu! Y ¿tu que haces aquí? ¿Por qué no te fuiste con los demás? - ¿Y dejarte solo de nuevo? es más, quien me trajo de vuelta fuiste tu - ¿Yo? Si te quiero lo mas lejos posible de mí. – Sírveme otro trago por favor, deja el teatro, recuerda que como yo nadie te conoce mejor, ya que estamos aquí sin que nadie nos moleste, hablemos. - ¡No tengo nada que hablar contigo! Déjame en paz, vete. - ¿Qué me vaya? ¡por favor! si había estado esperando este momento por mucho tiempo, toda esa gente alrededor molestando.

. – Todos se fueron, vete con ellos. – Por mas que intentabas alejar a las personas, en el fondo necesitabas de su presencia, de esa manera yo no aparecería en tu vida, pero hoy, gracias a tu maravilloso deseo de cumpleaños, ya no están y yo he regresado, ahora hablemos de esos oscuros secretos tuyos, de esas cosas que has tratado de sacar de tu mente durante años, si no quieres contármelas, no te preocupes que las contare para refrescártelas ja, ja, ja, que divertido, comencemos… ¡Hey! no te vayas. - ¡Déjame en paz! - ¿De verdad crees que tienes donde esconderte de mí? Vamos hombre, no se para que te molestaste en salir corriendo, ahora sal de allí, el deposito del mercado no es un buen sitio para esconderse. - ¡Por favor que alguien me ayude! ¡Regresen!

. – Manuel, recibió el regalo deseado, quedarse solo, sin personas molestas a su alrededor, lo que no aclaro en su deseo fue incluirse el mismo, pasaba la vida quejándose de las personas, lo que no comprendía es que ellos mantenían alejado al sujeto que si lo juzgaría y lo condenaría, Manuel jamás imagino que lo peor no fue quedarse solo, lo peor fue haberse quedado con él mismo.

 

                                   FIN 

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