Ir al contenido principal

Destacado

Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

Caminando adentro del Abismo

 



. – Luis, hombre de mediana edad, hoy se quedó desempleado, la empresa de construcción para la que trabajaba también se vio afectada por la recesión nacional, esta gran guerra ha dejado desolación convirtiendo a 1.940 como uno de los peores años de la historia. Ahora como decirle a Johana su esposa embrazada esta terrible noticia.

. – Al llegar a casa consigue en la puerta a Johana llorando con unas maletas a sus pies. – Mi amor ¿Qué haces aquí y estas maletas? – El casero nos corrió, me dijo que lo lamentaba mucho pero ya teníamos 4 meses de atraso y no podía esperar más. – Espera aquí voy a entrar a conversar con él, por favor cálmate que eso también afecta al bebe; Luis considero que no era pertinente decirle a Johana que lo habían despedido en ese momento; toco la puerta varias veces, hasta que por fin el casero le abrió. – Sr. Manuel, por favor escúcheme, le pido no nos deje en la calle. – Luis, ustedes son buenas personas por eso había aguantado tanto, pero esta guerra llevo a la quiebra mi puesto de verduras y solo me queda este ingreso para darle de comer a mi esposa y mis hijos. – Lo entiendo Sr. Miguel, ¿le podría dar un dinerito que tengo ahorrado para que nos deje continuar aquí? – Luis, no me lo des eso no va a solucionar nada para mí, guárdalo para que puedas pagar otro sitio, está bien regresen les doy 5 días para que consigan algo. Agradecido pero nervioso Luis se llevó de nuevo a Johana con las maletas al departamento, le tuvo que decir la verdad de su empleo, se abrazaron lloraron y juntos comenzaron sin descansar a buscar a donde podían ir con el poco dinero reunido.

. – Transcurrían los días, comían poco solo lo necesario para no tocar mucho el dinero guardado, los nervios los invadían, ya habían pasado 3 días; pero esa noche Luis consiguió una hoja de un periódico de hace dos meses, en el había un aviso: “SE RENTA CASA RODANTE ESPACIOSA A PAREJA CON HIJO, AL MES $ N° TELEFONICO ####”, el valor de renta se ajustaba hasta para 2 meses, tiempo suficiente consideraba Luis para conseguir empleo. - ¿Qué te parece Johana? – Esta perfecto mi amor ¿pero estará aun disponible, cuál será su dirección no aparece. - Bueno, voy a llamar inmediatamente ya vuelvo; Luis prácticamente corrió al teléfono público más cercano; luego de conversar, volvió. – Amor, buenas noticias aún está disponible, podemos mudarnos mañana mismo. – Que bueno cariño y ¿Dónde es? – Me indico que tomáramos el autobús de la ruta 13 que va a las afuera de la ciudad, en la última parada nos bajáramos y allí nos encontrábamos. – Un poco retirado y el no darte la dirección exacta me parece un poco extraño. – Si algo, pero a estas alturas nos resolverá para no dormir en la calle, así que a prepararnos porque mañana salimos a las 8:00 AM. – Tienes razón mi amor hay que ser positivos con esta oportunidad, por favor ve hablar con el Sr. Miguel de una vez. – Cierto voy a ir; así lo hizo converso con el Sr. Miguel quedando en los mejores términos.

Luis y Johana partieron entonces a su nuevo hogar, el autobús fue puntual se bajaron en la parada indicada a esperar que llegaran a buscarlos, entonces no pasaron más de 5 minutos cuando se acercó una camioneta pick up, se detuvo y de ella se bajó un hombre mayor entrado en sus 70 años, se acercó a ellos. – Buenos días, ¿ustedes son el Sr. Luis y la Sra. Johana? – Si Sr, ella mi esposa y yo soy con quien conversó por teléfono, mucho gusto. – Sra. Sr. Un gusto conocerlos mi nombre es Bernard, acompáñenme a la camioneta en la parte de atrás caben sus maletas; Luis y Johana colocaron las maletas en la camioneta y partieron, rodaban un largo camino de tierra entre árboles. – Sr. Bernard, ¿Cuántos años tienen viviendo acá? – Casi toda nuestra vida Sra. Se podría decir que prácticamente no conocemos otra cosa y ¿dígame cuantos meses tiene? – Ya 7 meses, pronto seremos padres; se tomaron de la mano Luis y Jhoana en ese momento y sonrieron viéndose a los ojos, ojos llenos de ilusión. - ¿Ustedes tienen hijos Sr. Bernard?; la pregunta de Luis quedo en el aire cuando el Bernard giro bruscamente el volante hacia la derecha. – Bueno ya llegamos a su nuevo hogar. – Excelente, luego de un buen rato rodando acá estamos, por cierto, la conversación estaba tan interesante que ni me di cuenta del camino. – Yo tampoco mi amor y él bebe se portó muy bien que ni lo sentí. – Bueno ya tendremos tiempo para conocer el camino.

. – De la casa principal que se encontraba a uno metros de la casa rodante, salió una señora también entre sus 70 años y un poco más. – Por fin llegaron, que gusto tenerlos aquí, bienvenidos. – Señores ella es Margarita mi amada esposa. – Mucho gusto Sra. Muchas gracias por recibirnos. – No me digas señora querida, que me haces sentir más vieja; todos sonrieron, excepto Luis, algo no le gustaba.

. – Síganme por aquí los 3, no me refiero a Bernard sino al pequeñín o pequeñina que llevas en tu vientre, les mostrare su nuevo hogar; Bernard entro a su casa mientras que Margarita les mostraba la casa rodante, constaba de una habitación que a su vez era comedor y cocina a un costado un pequeño baño. – Los dejare para que se instalen, cualquier cosa solo toquen la puerta. – Muchas gracias Sra… perdón Margarita; el rostro de Margarita se quedó sin gesticulación alguna como congelado por un par de segundos, luego sonrió y se fue. - ¿Qué opinas mi amor? – No lo sé Johana, hay algo que me da mala espina, pero bueno con suerte será por poco tiempo mientras consigo empleo. – Si mi vida así será y mejor esto que dormir en la calle, a mí me parecen también un poquito extraños, pero bueno a lo mejor son ideas nuestras; desempacaron, se instalaron comieron un asado que consiguieron en la nevera con una nota: “BIENVENIDOS DISFRUTEN DE ESTA COMIDA, SIENTANSE COMO PARTE DE LA FAMILIA”, luego se quedaron dormidos por unas horas debido al cansancio. Luis se despertó primero y se levantó despacio de la cama para no despertar a Johana, ya era de noche, sin embargo pensó en acercarse a la casa para conversar con Bernard sobre los pagos, se vistió y salió, estaba oscuro la tierra estaba húmeda un poco pantanosa, al llegar cerca de la casa observo a la distancia a Margarita en bata de dormir entrando a la casa con un pequeño saco con algo adentro y con lo que parecía a distancia una gran mancha de sangre, a Luis eso lo perturbo y decidió devolverse a la casa rodante.

. – Pues si Johana como te decía anoche, eso fue muy raro. – Cariño seguramente era algún roedor o animal que estaba molestando o algo así, tampoco era la cabeza de alguien salpicando sangre. - Tú y tu humor negro, pues bueno a lo mejor fue algo así como dices; de repente tocaron la puerta, al abrirla era Bernard. - Buenos días vecinos, espero hayan dormido bien vine a invitarlos a desayunar, no se les ocurra negarse porque a Margarita no le gustan que le rechacen su comida. – Gracias Sr. Bernard, claro vamos. – Perfecto; llegaron a la casa, al entrar y mientras avanzaban Luis y Johana se veían, la casa estaba desaseada, no tenían fotos ni una familiar o de ellos, se veían títulos médicos a nombre de ambos. – Sentémonos acá mientras Margarita nos trae un café para esperar el desayuno. – Una pregunta Sr. Bernard ¿ustedes son médicos? – Eso es correcto amigo Luis, Margarita fue la mejor Obstetra… por aquí cariño te ayudo (Margarita había llegado a la mesa de la sala con las tazas de café en la bandeja, le paso las tazas a Bernard y le sonrió, también volteo a ver a Luis y Johana y moviendo los labios sin emitir sonido les dijo: “está exagerando”) de la ciudad y yo Psicólogo. – En poco les aviso para desayunar; se quedaron ellos 3 conversando. – Es decir que están viviendo su retiro acá, lejos del bullicio de la ciudad, bien merecido, Sr. Bernard ¿usted cree que Margarita pueda verme, es decir acompañar mi embarazo estas pocas semanas antes de dar a luz, como estamos tan retirados de todo?; desde la cocina Margarita escucho a Johana. – CLARO HIJA, CON TODO GUSTO. – Perfecto mi amor tendrás tu Doctora de cabecera; Sr. Bernard ¿tuvieron hijos, es decir ¿tienen familiares? – ¡LA COMIDA ESTA SERVIDA, VENGAN ANTES QUE SE ENFRIE!

Para Luis y Johana se hacía cada vez más evidente que algo escondía, sobre todo cuando trataban de mencionar el tema de los hijos; comenzaron a desayunar seguían conversando, repentinamente Margarita se quedó con la mano en el aire sosteniendo el tenedor viendo fijamente al vacío la boca un poco abierta, por su parte Bernard que estaba sentado frente a ella, sonreía y murmuraba cosas que no se entendía, frotaba su cabeza. – Margarita, Sr. Bernard ¿está bien? Luis ¿Qué les sucede? – No lo sé, Marga…. – Si Luis ¿Qué se te ofrece, deseas más pan? – No gracias, solo que… nada olvídelo. – Creo que le da vergüenza pedir más querida ja, ja, ja. – Sr. Bernard, ¿se siente bien? – Con este maravilloso desayuno, claro que si ¿Por qué preguntas Johana? – No por nada.

Luego de comer regresaron a su casa rodante, Luis había pensado decirle a Bernard que lo alcanzara al pueblo más cercano para comenzar a buscar empleo, pero recordó que era Domingo. – Amor, que extraño comportamiento ¿verdad? – Si, no sé si están tomando medicamentos y tal vez no lo habían hecho hoy, pero sigue siendo raro; llego la noche, Johana dormía y Luis salió para revisar los alrededores, entonces entre los árboles en la parte de atrás distante de su casa consiguió unos escombros quemados de hacía tiempo, entre ellos un trozo de una foto donde se alcanzaba a ver lo que parecía un bebe malformado.

. – Luis, guardo aquella foto en su bolsillo, esto añadía más elementos a su sospecha de que algo no era normal, comenzó a caminar observando a la distancia desde la parte de atrás la casa donde habitan sus extraños caseros, de repente se detuvo, cuando en la ventana izquierda del piso de arriba con la luz encendida Margarita se comenzó a golpear ella misma en el rostro con sus propias manos, al instante entro Bernard pero lejos de detenerla se dio vuelta contra la pared  moviendo sus temblorosas manos se puso a discutir solo, Luis no sabía que hacer; entonces decidió acercarse a la casa y toco la puerta varias veces, se tardaron unos instantes pero al fin le abrieron. – Buenas noches vecino, ¿en qué le puedo ayudar?; con una sonrisa atendió Bernard, pero una sonrisa la verdad aterradora. – Buenas noches Sr. Bernard, ¿está todo bien? – Si amigo Luis, ¿porque preguntas?; no sabía de momento como justificarse. – No por nada, solo que creí haber escuchados unos ruidos fuertes. - ¿QUE SUCEDE BERNARD? –Nada querida, es el vecino que paso a saludar. - ¡BUENAS NOCHES LUIS! - ¡BUENAS NOCHES MARGARITA! –Bueno los dejo descansar y disculpen.

. – Luis estaba en el dilema de darle esos detalles a Johana, pero estaba su condición de embarazada y no quería preocuparla, regreso a la casa rodante y se acostó a dormir. – Buenos días mi amor. – Buenos días mi embarazada favorita. – A si ¿Cuántas embarazadas somos? – Tranquila que tú eres la que yo prefiero ja, ja, ja ¿Cómo dormiste? – Bien mi vida, toda la noche ni ganas de ir al baño tuve. – Excelente mi amor, bueno termino aquí y me voy a buscar al Sr. Bernard para que nos lleve al pueblo, a ver si tengo suerte con el empleo. – Mi vida vayan ustedes, yo me quedare a ver si Margarita me consulta; Luis tenía dudas acerca de dejarla sola, pero tampoco quería asustarla por algo que él no estaba seguro que era. - ¿Estas seguras mi amor, no preferirías venir con nosotros? – Vayan ustedes, yo aprovechare aquí mi consulta gratuita. – Ok, pero cuídate mucho, está atenta a todo por favor. – Si mi amor tranquilo.

. – Buenos días Sr. Bernard, listo para partir. – Excelente vecino vámonos, entonces.

. – Comenzaron a rodar por el largo camino entre árboles, maleza y niebla. - ¿Cómo un sitio tan caluroso tiene tanta niebla? – No tengo idea estimado Luis, desde hace unos años para acá comenzó a producirse. - ¿Por qué decidieron venirse a un sitio tan retirado? – Es que ni a Margarita ni a mí nunca nos gustaron las multitudes, preferíamos la paz y tranquilidad. - ¿Y en el pueblo tienen farmacia, digo para sus prescripciones médicas? - ¿Prescripciones, nosotros? Para nada, aquí donde nos ves a nuestra edad estamos muy sanos; Luis descartaba entonces en ese momento que la conducta de ambos fuera por falta de tratamiento médico. – ¿No sé cómo preguntarle esto Sr. Bernard? – Como lo has venido haciendo por todo el camino hijo, que me vienes haciendo un interrogatorio, pregunta. – Ah sí, disculpé, bueno, en la parte de atrás de la casa rodante encontré unos escombros, entre ellos una foto casi destruida de lo que parece un bebe; en ese momento Bernard se orilló entre los árboles y freno bruscamente.

. – Buenos días querida, adelante. – Gracias Margarita, bueno aquí vine como paciente. – Perfecto hija vamos a la habitación donde tengo los implementos necesarios; así como el resto de la casa esa habitación también estaba descuidada y no olía muy bien, pero Johana sabía que lamentablemente era lo que había disponible y decidió obviar esas cosas. – Acuéstate aquí en la camilla ¿Cuántos meses dijiste que tenías? – 7 meses rumbo a los 8. - ¿Y en tu ultima consulta, todo estaba bien? – Si, me informaron que todo iba perfecto. – Excelente.

. - ¿Por qué se detuvo Sr. Bernard? – Es que me está fallando la camioneta. – No le escuche ningún ruido, que raro. - ¡Oye muchacho, yo conozco mi camioneta y se cuándo le pasa algo! – Ok Sr. Bernard, no se moleste; Bernard se bajó y fue a la parte de atrás a buscar la caja de herramientas, su tono para con Luis había cambiado completamente. – Oye, ¿y tú andas hurgando por mi propiedad? – No, solo caminaba un poco y me tope con esto.

. – Te voy a poner un poco de anestesia local querida. – Esta bien Margarita. – Relájate; lo que no sabía Johana es que Margarita le puso anestesia completa, mientras organizaba sus implementos, sonreía. – Por fin, ahora sí.

. – Bernard tomo una llave de la caja de herramientas y comenzó a caminar hacia Luis. - ¿A ver porque tendría que soportar tantas preguntas de ti? Cuando lo que hicimos fue tenderles la mano. – ¡Sr. Bernard!, cálmese solo preguntaba porque me llamo la atención y claro estamos muy agradecidos con ustedes por brindarnos ayuda; Bernard sonriendo grotescamente se detiene. – La verdad, es que nosotros somos los que deberíamos darles las gracias. - ¿Ustedes, por qué? – Porque ahora sí, gracias a ustedes completaremos nuestra familia, esta vez mi Margarita no fallara. - ¿De qué diablos está hablando Bernard? – En estos momentos, mientras que te traje aquí en medio de la nada, mi amada esposa se está ocupando de Johana y especialmente de esa hermosa criatura que lleva adentro.

. – Margarita ya con Johana lista, comenzaría con la intervención, pero antes fue a colocar un disco con música instrumental, ella siente relajación cuando la escucha, ese disco se lo había regalado Bernard cuando cumplieron su primer año de matrimonio.

. – Luis se enfureció, entre rabia, ansiedad, miedo y angustia, se arrojó sobre Bernard y logro golpearlo en varias ocasiones dejándolo aturdido por breve instante, intento tomar las llaves de la camioneta, pero al no encontrarlas decidido salir corriendo, buscando el camino para buscar a Johana. – Pobre imbécil, ni siquiera tienes idea de donde estas; Luis corría entre los árboles tratando de ubicarse, tratando de recordar la dirección por donde vinieron; prácticamente en paralelo venia en la camioneta Bernard, él no veía a Luis, pero sabía que no estaba muy lejos. En el camino, desesperado Luis pensó en trata de guiarse por las huellas que había dejado la camioneta, así lo hizo y aunque en varias ocasiones perdió la pista, al cabo de un largo tiempo logro observar a lo lejos la casa.

. – Sabia que debía acercarse con cuidado, ya que vio la camioneta parada en la entrada de la casa, sabía que Bernard ya estaba allí, comenzó avanzar poco a poco entre los árboles, cuando de repente sintió un fuerte golpe en la cabeza, Bernard lo había golpeado con un tablón de madera, lo arrastro hasta la casa específicamente al sótano.

. – Querido, está despertando. – Si, miren quien despertó el dormilón; Luis apenas estaba abriendo los ojos y la primera imagen borrosa que vio fue a Margarita con un bebe en los brazos, cuando por fin pudo aclarar su vista, observo a Johana acostada en la camilla con el vientre abierto de par en par, parte de sus entrañas colgando, aun goteaba sangre, en los ojos de Johana ya no había vida, Luis intento lanzarse con Bernard, pero estaba atado de pies y manos, comenzó a llorar a gritar. – No te pongas así, que vas a asustar a mi bebe. - ¡ESE NO ES TU BEBE, BRUJA, ¡ENTREGAME A MI HIJO!; Bernard lo golpeo en el rostro. – No le hables así a mi esposa, vamos despídete del bebe, te voy a llevar a donde están los otros. - ¿Otros? ¿De qué demonios hablas viejo psicótico? – Ese montoncito de cosas quemadas, donde conseguiste la foto del único hijo, que mi amada y yo engendramos, pero tristemente nació malformado, y que luego tuvimos que deshacernos de él, allí también están las cenizas de 2 parejas más que por necesidad vinieron a nosotros, las dos mujeres embarazadas, mi brillante esposa no pudo traer con vida a esos bebes y con mucha pena, nos tuvimos que deshacer de todos ellos; Margarita con él bebe en brazos meciéndolo, se acercó a Luis. – Hasta que aparecieron ustedes trayéndonos el regalo que la vida nos debía; sonriendo, pero por estar ya perdiendo la cordura, Luis los observo a los dos. – Es decir que ¿esos títulos en las paredes son falsos?, así como ustedes. – Oh no querido amigo, mi esposa y yo si somos médicos, solo que a ella le inventaron acusaciones, como mala praxis y violar el código de ética y a mi esquizofrenia, ja, ja, ja lo que nos tenían era envidia porque siempre fuimos más brillantes que ese inútil colegio de médicos. - ¿Y la policía? – Ja, ja, ja, ja, ja, ja ¿policía? Escuchaste Margarita; Margarita se rio cruelmente, mientras seguía meciendo al bebe. – Querido amigo, ellos no saben que este lugar existe, este abismo solo lo conocemos nosotros, aquí solo caminamos nosotros.

. - Luis tuvo el mismo final que los otros.

. – No, aquí no hubo rescate a última hora, aquí no hubo final feliz por lo menos no para Johana, Luis, ni su bebe, en cambio para Bernard y Margarita si, depende del punto de vista en que lo mires.


FIN

Comentarios

Entradas populares