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El Motivo
. – Los aviones y barcos pasan las
personas observan a un hombre sonriente tomando sol feliz, tranquilo con todo
bajo control; pero es sólo una ilusión tengo un norte marcado, pero perdí la
brújula no puedo moverme porque no se si la tormenta que veo adelante me
destruya o el arcoíris por los costados me haga feliz, tal vez mirando atrás el
tiempo nublado sea el camino, la verdad no lo sé porque las apariencias engañan.
. - Busco a
mi alrededor las piezas para reparar la brújula, pero no las encuentro, no sé
si la marea me las traerá ya he buscado tanto. Se que al llegar a la orilla no
será fácil y comenzará otra lucha, quiero salir de aquí necesito salir de aquí,
no hay nada más peligroso que una mente ansiosa temerosa discutiendo con ella
misma, juzgándose y condenándose.
. - Tengo que
mantener la calma ante los momentos duros, debo poner puertas blindadas y no
permitir ventanas para mantenerme a salvo. No puedo pretender que mis sueños se
impongan a la realidad, a veces siento que no puedo llegar a la meta siento
ganas de simplemente dejar caer los brazos o simplemente detener los pasos.
. -
Mantenerme a flote tomando respiros de Fe para poder continuar, me encuentro en
un pozo donde las paredes de tierra son lizas y el piso quema cada vez más y
muy poca luz se ve arriba, necesito salir pronto de aquí, aunque la verdad a
veces me pregunto ¿para qué?
. – Mi vida
se había transformado en una aburrida e interminable obra de teatro que tenía
muchas temporadas en cartelera presentándose, durante todos los días con
prácticamente la misma rutina, muy poca variación en la trama, muy pocos giros
inesperados, el libreto con más paginas blancas que escritas y el mismo actor
que en un principio gozaba de un rostro fresco, lleno de ganas y de expectativa
por saber que le deparaba cada presentación.
. – Esta
noche comenzaba pues mi rutina frente a un público que prácticamente era el
mismo todos los días, muchos asistieron para algunas rutinas se retiraron y
jamás volvieron, al pasar el tiempo fueron quedando muy pocos en el teatro.
Desde mi primera presentación me disfrute todos y cada uno de los aplausos,
pero ya me había dado cuenta que mientras pasaba el tiempo la cantidad de
aplausos era menor y cada vez el libreto que siempre encontraba en mi camerino
tenía menos líneas y también tenía menos importancia.
muy pocos
giros inesperados, el libreto con más paginas blancas que escritas y el mismo
actor que en un principio gozaba de un rostro fresco, lleno de ganas y de
expectativa por saber que le deparaba cada presentación.
. – Esta
noche comenzaba pues mi rutina frente a un público que prácticamente era el
mismo todos los días, muchos asistieron para algunas rutinas se retiraron y
jamás volvieron, al pasar el tiempo fueron quedando muy pocos en el teatro.
Desde mi primera presentación me disfrute todos y cada uno de los aplausos,
pero ya me había dado cuenta que mientras pasaba el tiempo la cantidad de
aplausos era menor y cada vez el libreto que siempre encontraba en mi camerino
tenía menos líneas y también tenía menos importancia.
. - Llego el
momento de mi última presentación, entre al camerino y tome el libreto, no tenía
nada escrito solo los 3 puntos suspensivos de ayer, no entendía nada, no sabía
que decir, pero recordé que el libreto siempre fue prácticamente el mismo sin
nada interesante que interpretar; salí a presentarme como siempre y al terminar
la obra me encontraba muy conmocionado porque sabía que todo había terminado,
que todo había llegado a su fin, no le informe a mi público fiel el cual me
aplaudió como siempre pero sin saber que sería la última vez que me verían.
. - El público
se puso de pie y se retiró, me quede parado en el escenario viendo por última
vez todo a mi alrededor, baje la cabeza di la vuelta con mi último adiós, pero…
Comencé a escuchar unos pequeños aplausos, me di la vuelta de nuevo para ver
las butacas, el reflector no me dejaba ver bien y me puso la mano enfrente para
hacer sombra y poder ver mejor, lo vi era un niño el cual se levantó de la
butaca y antes de irse me dijo: “Gracias, nos vemos mañana no me falles”;
me despedí con una sonrisa y al llegar al camerino para recoger mis cosas
observe que el libreto ya estaba escrito y no solo una página, eran cientos de páginas
llenas, sabía que al día siguiente comenzaría otra etapa de muchas pero muchas
presentaciones, sabía que tenía un enorme compromiso con ese último aplauso que
se quedó hasta al final y que resulto siendo El Motivo para una obra
exitosa que ahora es que realmente
comenzaría.
FIN
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