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El ultimo tren de la noche
. – Era otra noche de viernes
para Samantha, se encontraba en el local que frecuentaba con sus compañeros de
trabajo al finalizar la jornada, bebían, hablaban, reían y uno que otro chisme.
. – Samantha recién
comenzando sus 30, se había convertido en la Ejecutiva más joven que tenía la
firma de abogados para la cual trabaja desde hace 12 años, graduada en una de
las 5 Universidades más prestigiosas del país y proveniente de una familia
pudiente, el dinero jamás fue motivo de preocupación para ella.
. –
S: ¡Que tarde es!... Mejor me voy sin decirles nada para que no insistan en que
me quede; Ese día Samantha no había llevado su vehículo ya que entre los
compañeros se turnaban para el conductor designado, es decir, alguno que
bebiera poco a cambio de que los otros lo hicieran a su
antojo, pero esa noche el conductor designado se le olvido su responsabilidad y
bebió demás, Samantha no se sintió segura de ir con él y a escondidas ordeno un
taxi desde su celular. Logro escabullirse sin que sus compañeros la vieran, al
llegar a la calle esperaba el taxi y no aparecía, tratando de comunicarse con
él observaba a ver si tomaba otro, pero no pasaba ninguno, ansiosa pasaban los
minutos y se hacía aún más tarde, de repente al final de la calle vio la
entrada al subterráneo, el hecho de montarse en un transporte público le era
ajeno jamás tuvo necesidad de ello, pero esa noche se arriesgó.
. –
Al entrar rápidamente, escucho el anuncio del operador de estación: “SEÑORES
PASAJEROS EL PROXIMO TREN QUE ARRIBARA A LA ESTACIÓN ES EL ULTIMO EN PRESTAR
SERVICIO EL DIA DE HOY”, Samantha respiro profundo de alivio sabiendo que pronto arribaría a casa, se paró en el andén
el cual estaba completamente solo la acompañaban las cámaras, con la esperanza
que funcionaran ella se aferraba a esa idea para sentirse un poco segura, como
era costumbre a esa hora el tren se tardaba un poco más de lo normal, intento
revisar su celular pero se dio cuenta que no tenía señal y lo guardo, luego
observando a su alrededor vio a mitad del andén en donde desembocan las
escaleras salir a un hombre vestido con harapos y zapatos rotos, a esa
distancia veía como ese hombre comenzaba a caminar hasta el final del andén
pero en la dirección donde estaba ella, los nervios se apoderaron de sus manos
de su cuerpo y comenzaba a sudar a pesar del frio que había; de repente aquel
hombre se detuvo se paró frente a la franja amarilla, ella lo observo mejor
barba abundante y descuidada manos y rostro sucios a los ojos de Samantha era
un indigente pero a pesar del miedo que le daba su presencia, sabía que si
salía del subterráneo corría el riesgo de no conseguir taxi y ya no conseguir a
sus amigos en el local, cuando iba a tomar una decisión en ese instante arribo
el tren a la estación y lo abordo.
. – El vagón estaba solo se
sentó y frente a ella hizo lo mismo aquel aterrador indigente, él la observaba
y el recorrido del tren era lento y en los túneles había breves apagones de las
luces internas de los vagones, Samantha no levantaba la mirada para no cruzarse
con aquel vagabundo perturbador, se frotaba las manos, cruzaba las piernas, se
recogía el cabello, ella sabía que la mirada de aquel hombre no se despegaba de
ella.
. – Anuncio el operador del tren “ESTACION PLAZA CENTRAL”; el tren por
fin llego a la siguiente estación se abrieron las puertas, solo entro una sola
persona… Samantha al verlo se tranquilizo era alto vestido de traje con un
portafolio en mano cabello y barba blanca perfectamente cuidada, aquel hombre
observo el vagón y decidió sentarse al lado de Samantha, más alivio sintió
ella.
. – El hombre
de traje al estar sentado dio las buenas noches, Samantha contesto, pero el
indigente solo lo veía; comenzó el tren su lento recorrido con una Samantha más
relajada. Aquel perturbador indigente fijo su atención en el hombre de
traje que había llegado, el cual tenía
sobre sus piernas el portafolio, encima del sus manos dentro de unos guantes y
sobre ellas su abrigo, entonces entre los breves apagones el indigente se
comenzó a tornar ansioso e incluso hasta un poco agresivo, comenzó a tratar de
gritarle a Samantha pero era mudo, aproximándose a la siguiente estación el
hombre de traje trato de calmarlo para que se sentara, pero el indigente
intento quitarle el portafolio, la pobre Samantha estaba aterrada pero le
brindo un poco de seguridad que el hombre de traje se levantó. – H: ¡SR.
CALMESE O LO SACARE EN LA PROXIMA ESTACION!; el indigente más agresivo se puso
y cuando intento agarrar del brazo a Samantha llegaron a la estación y el
hombre de traje dejo su portafolio en el asiento con el abrigo encima y tomo al
indigente de sus harapos y lo saco violentamente del vagón; al regresar se
sentó coloco de nuevo su portafolio y abrigo sobre sus piernas.
. – S: ¡Muchas gracias de verdad que horribles
gracias que estaba usted aquí, no sabría qué habría pasado si no! – H: No se
preocupe seguramente el pobre bastardo quería robarnos. Samantha observo la
ventana del tren antes de arrancar y allí estaba pegado golpeando el vidrio el
horrible indigente, ella no entendía porque aún después de haberlo sacado
seguía señalándole el portafolio; el tren arranco de nuevo con una Samantha
tranquila y sintiéndose segura con el hombre de traje a su lado y agradeciendo
que le quedaba poco por llegar.
. – Samantha había quedado con la curiosidad
del portafolio y en breves momentos lo volteaba a ver… de repente entre los
cortos apagones observa al hombre de traje que quita el abrigo de encima del
portafolio y lo comienza abrir, por instante pensó que él ya se sentía seguro
de poder sacar algo de valor solo con ella al lado pero en un segundo de apagón
se develo el misterio del portafolio y Samantha sintió en su cuello deslizar
algo muy frio, cuando la luz retorno vio muy cerca de su rostro al hombre de
traje que enseguida le tapó la boca sonriendo y el cuchillo con el que le hizo
el primer corte en el cuello lo comenzó a enterrar de forma lenta en su estómago,
él sonreía mientras que el guante de la mano con el que le tapaba la boca se
comenzó a humedecer por las lágrimas de ella, aquel hombre de traje recostó su
rostro en el cuello de Samantha mientras seguía acertando puñaladas en su estómago,
para él ese momento era orgásmico.
. - Llegaron a la estación el hombre de traje
guardo el cuchillo en su portafolio, recostó a Samantha hacia atrás ahogada en
su propia sangre, la beso en la frente se acomodó el traje y salió del tren.
. – Aquel hombre de traje era Dr. Psiquiatra y
uno muy prestigioso, el indigente se había dado cuenta del mango del cuchillo
cuando el Dr. aprovechando el abrigo que cubría el portafolio manipulo
brevemente el arma blanca; lamentablemente para Samantha el indigente era mudo
y ella jamás entendió lo que le quería decir tan desesperadamente.
. – A Samantha le enseñaron desde pequeña que
las personas malas se ven feas y que las personas buenas se ven bonitas, así
fue criada ella, probablemente, aunque aquel indigente pudiera haber hablado ella
no le habría creído, de igual forma para sus ojos la persona buena que le
generaba seguridad y confianza era aquel hombre de traje, aquel hombre que
estaba dentro de los valores inculcados en Samantha.
. – Por cierto, en la siguiente estación
después de donde desembarco el Dr. se bajaría ella para llegar sana y salva a
su casa.
FIN
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