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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

El ultimo tren de la noche

 


. – Era otra noche de viernes para Samantha, se encontraba en el local que frecuentaba con sus compañeros de trabajo al finalizar la jornada, bebían, hablaban, reían y uno que otro chisme.

. – Samantha recién comenzando sus 30, se había convertido en la Ejecutiva más joven que tenía la firma de abogados para la cual trabaja desde hace 12 años, graduada en una de las 5 Universidades más prestigiosas del país y proveniente de una familia pudiente, el dinero jamás fue motivo de preocupación para ella.

 

. – S: ¡Que tarde es!... Mejor me voy sin decirles nada para que no insistan en que me quede; Ese día Samantha no había llevado su vehículo ya que entre los compañeros se turnaban para el conductor designado, es decir, alguno que bebiera poco a cambio de que los otros lo hicieran a su antojo, pero esa noche el conductor designado se le olvido su responsabilidad y bebió demás, Samantha no se sintió segura de ir con él y a escondidas ordeno un taxi desde su celular. Logro escabullirse sin que sus compañeros la vieran, al llegar a la calle esperaba el taxi y no aparecía, tratando de comunicarse con él observaba a ver si tomaba otro, pero no pasaba ninguno, ansiosa pasaban los minutos y se hacía aún más tarde, de repente al final de la calle vio la entrada al subterráneo, el hecho de montarse en un transporte público le era ajeno jamás tuvo necesidad de ello, pero esa noche se arriesgó.

 

. – Al entrar rápidamente, escucho el anuncio del operador de estación: “SEÑORES PASAJEROS EL PROXIMO TREN QUE ARRIBARA A LA ESTACIÓN ES EL ULTIMO EN PRESTAR SERVICIO EL DIA DE HOY”, Samantha respiro profundo de alivio sabiendo que pronto arribaría a casa, se paró en el andén el cual estaba completamente solo la acompañaban las cámaras, con la esperanza que funcionaran ella se aferraba a esa idea para sentirse un poco segura, como era costumbre a esa hora el tren se tardaba un poco más de lo normal, intento revisar su celular pero se dio cuenta que no tenía señal y lo guardo, luego observando a su alrededor vio a mitad del andén en donde desembocan las escaleras salir a un hombre vestido con harapos y zapatos rotos, a esa distancia veía como ese hombre comenzaba a caminar hasta el final del andén pero en la dirección donde estaba ella, los nervios se apoderaron de sus manos de su cuerpo y comenzaba a sudar a pesar del frio que había; de repente aquel hombre se detuvo se paró frente a la franja amarilla, ella lo observo mejor barba abundante y descuidada manos y rostro sucios a los ojos de Samantha era un indigente pero a pesar del miedo que le daba su presencia, sabía que si salía del subterráneo corría el riesgo de no conseguir taxi y ya no conseguir a sus amigos en el local, cuando iba a tomar una decisión en ese instante arribo el tren a la estación y lo abordo.

 

. – El vagón estaba solo se sentó y frente a ella hizo lo mismo aquel aterrador indigente, él la observaba y el recorrido del tren era lento y en los túneles había breves apagones de las luces internas de los vagones, Samantha no levantaba la mirada para no cruzarse con aquel vagabundo perturbador, se frotaba las manos, cruzaba las piernas, se recogía el cabello, ella sabía que la mirada de aquel hombre no se despegaba de ella.

 

. – Anuncio el operador del tren “ESTACION PLAZA CENTRAL”; el tren por fin llego a la siguiente estación se abrieron las puertas, solo entro una sola persona… Samantha al verlo se tranquilizo era alto vestido de traje con un portafolio en mano cabello y barba blanca perfectamente cuidada, aquel hombre observo el vagón y decidió sentarse al lado de Samantha, más alivio sintió ella.

 

. – El hombre de traje al estar sentado dio las buenas noches, Samantha contesto, pero el indigente solo lo veía; comenzó el tren su lento recorrido con una Samantha más relajada. Aquel perturbador indigente fijo su atención en el hombre de traje  que había llegado, el cual tenía sobre sus piernas el portafolio, encima del sus manos dentro de unos guantes y sobre ellas su abrigo, entonces entre los breves apagones el indigente se comenzó a tornar ansioso e incluso hasta un poco agresivo, comenzó a tratar de gritarle a Samantha pero era mudo, aproximándose a la siguiente estación el hombre de traje trato de calmarlo para que se sentara, pero el indigente intento quitarle el portafolio, la pobre Samantha estaba aterrada pero le brindo un poco de seguridad que el hombre de traje se levantó. – H: ¡SR. CALMESE O LO SACARE EN LA PROXIMA ESTACION!; el indigente más agresivo se puso y cuando intento agarrar del brazo a Samantha llegaron a la estación y el hombre de traje dejo su portafolio en el asiento con el abrigo encima y tomo al indigente de sus harapos y lo saco violentamente del vagón; al regresar se sentó coloco de nuevo su portafolio y abrigo sobre sus piernas.

. – S: ¡Muchas gracias de verdad que horribles gracias que estaba usted aquí, no sabría qué habría pasado si no! – H: No se preocupe seguramente el pobre bastardo quería robarnos. Samantha observo la ventana del tren antes de arrancar y allí estaba pegado golpeando el vidrio el horrible indigente, ella no entendía porque aún después de haberlo sacado seguía señalándole el portafolio; el tren arranco de nuevo con una Samantha tranquila y sintiéndose segura con el hombre de traje a su lado y agradeciendo que le quedaba poco por llegar.

 

. – Samantha había quedado con la curiosidad del portafolio y en breves momentos lo volteaba a ver… de repente entre los cortos apagones observa al hombre de traje que quita el abrigo de encima del portafolio y lo comienza abrir, por instante pensó que él ya se sentía seguro de poder sacar algo de valor solo con ella al lado pero en un segundo de apagón se develo el misterio del portafolio y Samantha sintió en su cuello deslizar algo muy frio, cuando la luz retorno vio muy cerca de su rostro al hombre de traje que enseguida le tapó la boca sonriendo y el cuchillo con el que le hizo el primer corte en el cuello lo comenzó a enterrar de forma lenta en su estómago, él sonreía mientras que el guante de la mano con el que le tapaba la boca se comenzó a humedecer por las lágrimas de ella, aquel hombre de traje recostó su rostro en el cuello de Samantha mientras seguía acertando puñaladas en su estómago, para él ese momento era orgásmico.

. - Llegaron a la estación el hombre de traje guardo el cuchillo en su portafolio, recostó a Samantha hacia atrás ahogada en su propia sangre, la beso en la frente se acomodó el traje y salió del tren.

. – Aquel hombre de traje era Dr. Psiquiatra y uno muy prestigioso, el indigente se había dado cuenta del mango del cuchillo cuando el Dr. aprovechando el abrigo que cubría el portafolio manipulo brevemente el arma blanca; lamentablemente para Samantha el indigente era mudo y ella jamás entendió lo que le quería decir tan desesperadamente.

. – A Samantha le enseñaron desde pequeña que las personas malas se ven feas y que las personas buenas se ven bonitas, así fue criada ella, probablemente, aunque aquel indigente pudiera haber hablado ella no le habría creído, de igual forma para sus ojos la persona buena que le generaba seguridad y confianza era aquel hombre de traje, aquel hombre que estaba dentro de los valores inculcados en Samantha.

. – Por cierto, en la siguiente estación después de donde desembarco el Dr. se bajaría ella para llegar sana y salva a su casa.

 

FIN




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