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Un Viejo Faro
. – Esta
oscureciendo termino de cenar y me voy al faro, esta noche podría ser la noche;
Julio se preparaba una vez más para ir al viejo faro, después de una larga
jornada que comenzaba a las 4:30am con el despertar de un reloj viejito que
conservaba y era el único recuerdo que le quedaba de su padre, trabajaba el
campo alrededor de su cabaña ahí tenía algunos cultivos y algunos animales que
le permitían sobrevivir.
. - Bueno
creo que esta noche tampoco es la de mi suerte ya mejor me voy a dormir;
Julio tenía unos binoculares dispuestos en lo alto del faro y desde ahí
observaba a lo lejos alrededor del mar que tenía en frente, así como algunas
zonas de las montañas que rodeaban su casa.
. – Este
pobre despertador ya casi no da más… bueno espero que para mañana siga
funcionando; Julio ponía su despertador todas las noches con
la esperanza que le quedara algo de vida útil, apagaba su vela se acostaba sin
darle la espalda a la puerta de la cabaña, la cual por cierto es muy pequeña.
. – Aquí
vamos de nuevo, menos mal el despertador funciono, no lo se pero siento… siento
que hoy es mi día; Julio comenzó sus actividades
diarias con mucho empeño y optimismo, a la hora de comer regreso a su cabaña
construida de madera gruesa algo desgastada por supuesto recibiendo la fuerza
de la naturaleza para brindarle protección, una pequeña mesa con una silla en
la sala la cual era también su habitación y en donde guardaba sus pocas
pertenencias, por ultimo la cocina estaba afuera era un horno a leña.
. – Esta
oscureciendo de nuevo voy a encender las velas antes de partir al faro… ¡oh! No
recordaba estaba foto ya casi no se puede ver, esta muy deteriorada; al
momento en que Julio fue a comenzar a encender las velas observo que sobre
salía algo debajo de una mesita y allí encontró una foto muy antigua, se sentó
a observarla y comenzó a llorar también sonreía cuando de repente escucho que
tocaron a su puerta muy fuerte levanto la cabeza mirando hacia ella
sorprendido.
. - ¿Eres tú?,
con las manos temblorosas aun sosteniendo aquella foto se levantó rápidamente y
abrió la puerta, no había nadie, camino hacia afuera buscando en los
alrededores, pero no, no había nadie. Regreso a la cabaña estaba confundido,
tomo la foto o lo que quedaba de ella y se fue al faro.
. – No veo
nada un poco de neblina, ¡que vivencias tan bonitas las que recuerdo ese día
donde tomaron esta foto! Se que pronto las reviviremos y seremos lo que éramos
antes; Julio conversaba con aquella desgastada foto sentado
en la ventana de aquel viejo faro… de pronto escucho pasos muy deprisa que iban
hacia el techo a donde él jamás había llegado.
. - ¡HEY,
DETENTE! ¿ERES TU?; corría detrás de esas pisadas sin
soltar la foto y al llegar al techo Julio observo a su alrededor no había
nadie, soplaba muy fuerte el viento comenzaba a lloviznar la neblina en la
noche arropaba el ambiente; caminaba de un lado a otro, llegaba hasta la punta
veía hacia abajo se rascaba la cabeza, no soltaba la foto.
. - ¿Por qué
te escondes? Déjame verte te estado esperando por mucho, se que podemos volver
a ser como éramos antes, todas las noches te esperaba sabía que vendrías a
rescatarme llévame contigo por favor, ¡NO QUIERO ESTAR MAS SOLO AQUÍ QUIERO VOLVER!
. – Julio, un
hombre que fue perdiendo todo lo que tenía, algunas por consecuencias de sus
actos, otras por que el tiempo se las fue llevando y no tuvo la fuerza para
asimilar que la vida seguiría adelante con o sin él, sufrió ataques de ansiedad
y algo de paranoia, estuvo medicado y en algún momento fue amenazado por las
autoridades locales de internarlo en un centro médico, en ese momento tomo la
decisión de huir a una pequeña isla deshabitada.
. – Julio
esperaba ser rescatado por alguien o por algo, deseaba ser regresado de nuevo a
un tiempo que dejo de existir hace mucho, aquella foto que encontró revivió en
él viejas glorias, el único que podía rescatarlo era él mismo pero no lo
entendía así y esa noche en el techo de aquel viejo faro desesperado pidiendo
volver, Julio se habría condenado a si mismo a seguir repitiendo una y otra vez
la angustia diaria de esperar a alguien o a algo que lo llevase de vuelta a un
tiempo donde él tenia todo y era feliz.
. – Aun lado
del viejo faro en la costa estaba amarrado el bote en el que llego y en el que
podría irse, pero su mente enredada en la nostalgia y en los recuerdos jamás se
lo permitiría.
FIN
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