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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

Un Café en la Plaza

 



. – Elías fue a comprar su respectivo café para llevar de todas las tardes al salir de su oficina, ordeno lo mismo de siempre, la joven lo saludo y fue a prepararle su acostumbrado pedido pero… en ese momento Elías vio un espejo que habían colocado en la pared detrás de la caja registradora, se observó mientras mantenía por unos segundos la sonrisa que le había mostrado a la joven vendedora; la joven le entrego su café pero Elías tardo un segundo en reaccionar ya que se mantuvo viendo su reflejo en el espejo.

. – Caminando hacia su casa decidió sentarse, esta vez en una plaza que está cercana, con su café en mano y mirando el atardecer Elías no entendía porque lo desbordo un extraño sentimiento al verse reflejado en la cafetería.

. - Ya sentado vio caminar a un hombre mayor que hablaba, reía solo y vestía harapos, otro sorbo de café bebió y respiro como si aquel era su última bocanada de aliento, sentía como si cargaba sobre la nuca un yunque con apariencia de algodón, seguía sin entender porque se sentía así.

. – A su alrededor corría un niño muy rápido que tropezó y cayo, contuvo las lágrimas agarrándose la rodilla mientras veía a lo lejos a un hombre que estaba sentado leyendo la prensa, el niño se puso de pie y poco a poco llego a donde estaba el hombre, el cual le pregunto de una forma seca y distante ¿Qué le había pasado?; el niño contesto sonriendo que nada todo estaba bien.

. – Todo se detuvo alrededor de Elías, como si le dieran pausa a una película, tomo otro sorbo de café y observaba el rostro del niño, en particular su sonrisa, comenzó a entender que su problema era la sonrisa aquella sonrisa que vio reflejada en el espejo aquella sonrisa que todo su entorno social y familiar le conocían, aquella sonrisa no era sincera.

. – Bebió otro sorbo, dentro de él comenzaban a desbordarse sentimientos de culpa, arrepentimiento y nostalgia mientras todo a su alrededor seguía en pausa; Elías se levantó del banco y se acercó al niño sentándose a su lado y le dijo: ¡Perdóname por reprimirte, por juzgarte y condenarte, por minimizarte y por haberte amarrado las alas durante tanto tiempo PERDONAME!

. – Bebió otro sorbo, se levantó y se acercó al lado del señor que entendía era el padre del niño y le dijo: Se que siempre me quisiste e hiciste lo mejor por mí a la manera que te enseñaron, lamentablemente al pasar los años tu y yo estábamos en costas distintas y en medio un océano de abrazos, besos y de te amo, ninguno de los dos lo cruzábamos, aunque quisiéramos.

. – Antes de retirarse de al lado del Sr. Elías le dio un beso en la frente, camino hacia el cesto para la basura dando el ultimo sorbo de café, arrojo el vaso y cuando toco el fondo, en aquella plaza todo comenzó de nuevo su transitar normal.

. – Elías siguió caminando a su hogar, aquel yunque disfrazado de algodón que tuvo sobre la nuca durante años se desvaneció, al caminar sonreía y reflejaba una sonrisa aún más grande que se producía desde su interior, esa sonrisa que jamás había tenido.

. – Esa tarde en aquella plaza se otorgó el perdón y no uno, sino dos.

 

 

FIN

 


 


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