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Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

Tormenta

 


. -El día amaneció frio cariño, se va sintiendo un poco el olor a humedad, mejor cerrare las ventanas no me gusta el tiempo como se está transformando. – Si, creo que mejor ciérralas todas y las cortinas también, no quiero ver cuando se desate la tormenta eso me da miedo mi amor.

. – Ambos sabían lo que vendría e intentaban todas las formas para protegerse, cerraron ventanas y las cortinas excepto la del balcón grande que no poseía, se abrigaron muy bien y cerraron tanto la puerta delantera como la trasera, uno estaba en el piso de arriba y la otra en el piso de abajo ambos haciendo lo propio.

. – Voy a preparar café ¿gustas? – No gracias yo me preparo un té, voy a encender la chimenea ¿estas de acuerdo? – La verdad preferiría que aún no, si la vas a encender me devuelvo al piso de arriba mientras te calientas, no hay problema. – Esta bien mi vida, como quieras.

. – A él le gusta el café y a ella el té, a ella le gusta mas el calor a él más el frio, entonces él subió con su taza de café y ella sé quedo abajo con su taza de té, él arriba abrió una cortina y se sentó a contemplar la montaña con su frio, ella hacia lo mismo acompañada de su calor observando por el ventanal los árboles y las montañas. Rodeados por un hermoso paisaje, no tenían una casa cerca a kilómetros de distancia, pero hoy esa belleza natural se estaba oscureciendo por culpa de la tormenta que se avecinaba.

. - ¡PARECIERA QUE YA FUERA DE NOCHE! ¿ME ESCUCHAS? - ¿COMO, QUE DICES? ¡NO TE ESCUCHO MEJOR SUBE! - ¡NO GRACIAS NO ME GUSTA EL FRIO! - ¡QUE NO TE ESCUCHO BIEN! - ¡OLVIDALO! – Ok ya bajé, como no subes acércate acá a la cocina ¿Qué me estabas diciendo? – Ven para acá y siéntate no veo la necesidad de ir hasta allá si ya bajaste, ven. – No gracias, no me gusta el calor.

. – El clima empeoraba a una velocidad sorprendente, esa hermosa casa tiene tres habitaciones, la principal y la de invitados están en la planta de arriba donde está un pequeño balcón y para meter esas cosas donde no hayas donde ponerlas esta la otra en la planta de abajo, allí también esta la cocina frente a las escaleras y la sala a la derecha donde va la chimenea.

. – Ok ya estoy en la cocina, respóndeme algo ¿Cuándo fue la ultima vez que me sostuviste la mirada, lo recuerdas? – Tal vez a partir del mismo momento en que dejaste de tocarme apropósito, y cuando lo hacías era acompañado de un “disculpa no fue mi intención”. – Sera que mi piel respondía sin yo saberlo aún, ella sabia que no la despertabas como alguna vez lo hiciste. – ¡No te entiendo! Siempre he estado aquí, velando tus sueños, siguiendo tus pasos para que no tropieces y de repente, de un momento a otro ya no quieres compartir las sabanas.

. – Ya el clima inclemente comenzó a dejar sentir sus primeros vestigios, las ventanas comienzan a sonar como si un enorme gigante le lanzara rocas, el salvaje y desmedido viento comienza a desprender las hojas de los arboles dejándolos desnudos y exponiéndolos.

. – Tu olor, tus besos ya… ya la verdad no recuerdo a que saben ni a que hueles ¿me puedes mirar por favor? – Ok te estoy viendo, si la verdad es que tampoco recuerdo como es respirar en la parte de atrás de tu cuello, tomarte de la cintura, confundir nuestras piernas entrelaza…

. – Ella no lo dejo terminar de hablar y lo beso, sucumbieron a la nostalgia, cayeron ante un tal vez, en el suelo de la cocina ella se quitó lo único que llevaba puesto un sweater grande, le desgarro el pijama y en ese momento, en ese preciso momento la tormenta se desato, el ventanal de la planta de abajo se partió entraba un elido ventarrón el cual extinguió el fuego de la chimenea. Ellos no se habían percatado de los desmanes que hacia la tormenta en su casa, ellos insistían en pegar pieza por pieza los pedazos rotos que tenían, sus cuerpos estaban juntos mientras intentaban unir de nuevo sus almas, él la recorría como quien busca en un mapa el tesoro perdido, ella no lo dejaba respirar buscando en su boca una excusa, entrelazaron sus manos y una mezcla de esperanza, sudor e incertidumbre los arropaba.

. – Se levantaron del piso y se observaban directo a los ojos, luego miraron a su alrededor, él nunca fue a la sala y ella jamás subió a la planta de arriba, ella nunca bebió café y él no bebió té, la tormenta había acabado, él medio sonrió y ella también, se tomaron de las manos y se abrazaron, ella se puso de nuevo el sweater y él subió a la habitación a ponerse ropa. Ella se quedo abajo recogiendo un poco el desastre en la sala donde está la chimenea, por su parte la cocina no sufrió ni un rasguño.

. – Ella le abrió la puerta lo acompaño hasta la camioneta, él llevaba sus maletas, se despidieron con un fuerte abrazo, aquellos pedazos rotos que intentaron unir sabían que por bien pegados que quedaran sus grietas, siempre serian muy evidentes, el día estaba hermoso como debe ser después de una tormenta siempre llega la calma.

 

 

FIN


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