Ir al contenido principal

Destacado

Ensueño

  . – Toma mi mano, camina conmigo, no mires hacia atrás, no mires hacia adelante y por favor por lo que mas quieras, aun no observes a los lados. . – Millones de preguntas saltan a tu mente en estos momentos, pero solo una de ellas es la importante, ¡NO ME SUELTES! Continúa caminando, no te dejes distraer, olores, sonidos y voces intentaran robar tu atención, camina y no me sueltes. . – Detente, comienza a llover, abrázame fuerte y cierra los ojos, siente las gotas, solo siéntelas no las oigas, piensa, solo piensa por un instante en lo que dejaste atrás… ahora piensa en lo próximo que estas por dejar, así es, apoya tu cabeza en mi hombro. . – Soy lo que siempre soñaste, soy aquella que protagonizaba tus fantasías, soy la mujer mas hermosa que pudo fabricar tu deseo, mis ojos profundos, no son mas que un reflejo de los tuyos, ¡ Hey ! Ábrelos lentamente, levanta la mirada, no veas a los lados, no veas atrás, no veas hacia adelante, solo obsérvame a mi… llueve, sigue lloviendo....

Solo escucha

 



. – Sentémonos aquí en la terraza con nuestras sillas hacia el sol, por favor solo te pido que no digas nada solo escúchame.

. – Evadimos palabras cercanas, quedarnos solos en un sitio pronosticaba conversaciones superfluas, nada que pudiera tan solo dejarnos a una cuadra del sentimiento.

. – Obviamos palabras que realmente significaran algo, nos escondíamos muy bien entre las personas que estaban a nuestro lado, ocultando así el temor de sostenernos la mirada.

. – El humor fue el escudo más poderoso que ambos utilizamos, un escudo que a veces débil se caía un poco y descubría ante los dos un instante de verdad. No usábamos armadura, por más que quisiéramos no podíamos, porque los años no nos permitía cargar más peso del que ya llevábamos.

. – Dos abrazos al año, eran cortos y aunque parecían distantes en el fondo sentíamos en ese momento, en ese pequeño momento, un ápice de tal vez. ¿Tal vez si me atrevo y lo digo? pero inmediatamente ese puente sin aun construirse se derrumbaba, con la esperanza absurda de un quizás para el próximo abrazo.

. – Contábamos historias de otros, anécdotas nuestras, algunas inventadas para amenizar la reunión y otras, simplemente exageradas para hacerlas mas interesantes. Consejos de vida y advertencias para no cometer los mismos errores que el otro; otra ronda de cervezas por favor.

. – Reconociendo algunas faltas, vociferando haber aprendido la lección y prometiendo modificar conductas, reclamando al otro antiguas marcas hechas al corazón y a la conciencia; ¡tráiganos dos cervezas más!

. – Reviviendo situaciones que agrietan los escudos que llevamos, estamos en peligro de exponer sin darnos cuenta nuestras verdades, pero peor aún… los sentimientos, ¡Dos cervezas más!, el otro no lo permite y pide la cuenta anunciando que es hora de retirarse.

. – Fueron varias las ocasiones, en que tragos de licor debilitaban nuestras defensas y aumentaban nuestro valor, aceptación, apelación, justificación y reclamación fueron los estridentes elementos que lograban escapar en ese momento.

. – En particular hubo uno que fue el más terco, uno con más poder de arraigamiento, uno que fue sujetado de manera fuerte y poderosa por eso que llamamos orgullo. Por más que ambos pudiéramos desearlo y el licor estuviera de nuestro lado, jamás logramos decirlo, hoy en este momento necesito decírtelo: Te Amo Papá.

. – Ahora por favor ponte de pie y abrázame que ya pronto tendré que despertarme para llevar a tu nieto a la escuela, espero volverte a ver cuando sea mi momento de irme. Adiós.


FIN 


Comentarios

Entradas populares